Los pandas, esos animales tan inofensivos....
lunes, 12 de marzo de 2012
domingo, 4 de marzo de 2012
Autorretrato.
Nunca me gustó describirme. Pensaba que yo no era nadie para
decir mis virtudes, eso deberían decirlo otros que lo vieran desde fuera. Los
defectos si los veía con más claridad, pero aun así prefería que lo hiciera
alguien conocido. Hasta que un día, de esos en los que tienes que estudiar y se
te ocurre hacer cualquier cosa menos eso, comencé a escribir un libro. Un libro
enorme que terminé dos años después y donde resumí en aproximadamente 600
páginas mi vida, desde que nací hasta que cumplí dieciocho años. Fue una
autobiografía de la que todavía me siento orgulloso. Incluye como lo pasó mi
madre durante el embarazo, curiosidades de mi infancia, mis primeras
experiencias, imágenes acerca de todo lo vivido, análisis de todas las personas
cercanas a mí… me paro a hojearlo ahora y parece que en dos años mi vida ha
cambiado muchísimo.
No ha cambiado por supuesto mi afán por escribir a todas
horas, ya que es una de mis pasiones. He llegado a escribir en cinco blogs
simultáneamente. He hecho una guía de fútbol de más de 800 páginas este último
verano. Todos los días escribo donde sea, porque es la mejor forma que tengo
para expresarme. Y quizás por eso nació mi interés por estudiar periodismo. Eso
y que me encanta el fútbol. Soy del Real Madrid desde que era un crío, y
todavía recuerdo cuando lloraba al ver perder algún partido. Mi madre me decía:
“No sé para qué lloras, si eso no te da de comer”. Desde entonces sueño cada
día con ser periodista deportivo, para vivir de mis pasiones (y llevar un poco
la contraria).
Actualmente mis ganas de ser periodista han sido aumentadas
al máximo. No sólo me gusta escribir, sino que también narrar en radio,
televisión, viajar como corresponsal, cubrir una noticia donde sea, hacer
tertulias, entrevistas, reportajes… sé que mi sitio es este y pienso luchar
hasta el final para llegar lo más lejos posible. Muchas veces hago bromas
acerca de que seré famoso porque “sustituiré a los Manolos en Deportes Cuatro”
o que “mi objetivo es crear mi propio periódico y mi propio programa de
televisión y radio”. Pero es que la verdad, no me imagino trabajando en otro lado
que no sea en lo alto. Y quiero ser ambicioso al respecto. Si se trabaja duro,
quizás al final se consiguen los sueños.
Siempre he creído que soy un bicho raro. Parecerá un
obstáculo en la vida, pero para mí es una bendición. Odio ser normal. Me gusta
ser como soy, una persona que sabe estar en un momento determinado y que se
vuelve loca en muchas ocasiones. Que no tiene sentido del ridículo. Que le da
igual lo que piensen los demás mientras se sienta seguro de sí mismo. Mi
personalidad es insustituible. Podré cambiar en algo, pero nadie me cambiará
completamente. La gente puede pensar que eres idiota si llegas a un restaurante
chino disfrazado de payaso – travesti. Yo prefiero pensar que la gente se ríe,
porque lo encuentra divertido. Habrá personas que te insultaran, les caerás mal
aunque no te conozcan, e incluso se reirán de ti. Pero hay muchas otras que te
aplaudirán por no tener vergüenza y por alegrarles aquella triste noche de
sábado. Y yo prefiero pensar en lo que piensan esas personas. Mi mente funciona
en el 75 % de las veces con un optimismo devastador. Creo en cosas imposibles.
Creo en la superstición, en Dios (aunque no sea practicante) y probablemente en
los extraterrestres. Y se lo puedo aplicar a casi todo, excepto al amor. No,
todavía no puedo creer en el amor. Aunque estoy seguro de que mucha gente lo ha
visto y lo ha sentido, así que debe existir en alguna parte.
También me considero un freak. No me molesta, al contrario.
Ser fanático de algo no está mal, en cierto modo. El fútbol me absorbe mucho,
es verdad. Pero no puedo evitarlo. Cuando me da por una cosa, se convierte en
un vicio. Pero si ese vicio se convierte algún día en mi trabajo, podré estar
realmente orgulloso.
¿Algo aparte del fútbol? Por supuesto. Las películas, las
series como “The Big Bang Theory” o “Cómo conocí a vuestra madre”, y la música,
que la adoro. Me paso el día cantando. Hace años, componía canciones con la
melodía y todo, pero solo podía imaginarlas en mi mente ya que no tenía ni idea
de tocar algún instrumento musical. Sólo una canción salió a la luz de verdad,
en un salón de actos y con un guitarrista y un batería a cada lado. Una canción
que le dediqué a mi ciudad, Callosa de Segura, y que nunca olvidaré. Cantar, lo
que es cantar, lo hago horrible. Pero reconozco que esa canción puso los pelos
de punta a más de uno. Ahora disfruto con punk rock, pop rock y los Melendi,
Estopa…
Mis propósitos desde hace cierto tiempo son muy simples:
viajar por todo el mundo, conocer gente, culturas, monumentos, historias; dejar
de ser un ignorante y aprender muchísimo de todo, desde la historia de los
ermitaños al tiempo que hace en Venus… pero por supuesto mi mayor propósito
siempre será hacer feliz a la gente de mi alrededor. Me gusta transmitir mi
felicidad a todo el mundo, y contagiarla. Yo me siento mal cuando me veo
incapaz de ayudar a personas importantes en mi vida que lo están pasando mal. Y
es que no puedo evitarlo, necesito ayudar a la gente para sentirme mejor.
Aunque en mi vida he sufrido varapalos enormes, puedo decir
que estoy contento con la vida que tengo. Nunca he tenido una enfermedad gorda,
a decir verdad, nunca me pongo enfermo. Jamás me he roto nada, ni he sufrido un
accidente. A mis veinte años, todavía no se me ha muerto ningún ser querido (a
excepción de mi bisabuela de 98 años y mi tía abuela Finín, de 73, en paz
descansen). Aunque tengo siete dioptrías en cada ojo, pronto me operaré. De
pequeño tenía colesterol y no podía ni echarme colacao a la leche, ahora es
historia. Me lo paso genial en la Universidad y tengo un don, del que estoy muy
agradecido, que es el de no aburrirme. Lo descubrí hace unos años, cuando me di
cuenta que, cuando no tenía ningún deber pendiente, siempre podía hacer otras
cosas. Y hasta hoy, que estoy haciendo cosas continuamente.
Pero de lo que de verdad estoy agradecido es de contar con
el grupo de amigos del que formo parte. Somos hasta diecinueve ya, y puedo
decir que todos son impresionantes. Ninguno es igual al otro. Y como somos
tantos, rara vez estamos todos juntos. Pero cuando conseguimos unirnos, soy el
tío más feliz de la tierra. Con ellos se te olvidan todos los problemas.
Aprendes a quererlos muchísimo. Recuerdo en las fiestas de mi ciudad, hace unos
meses, cuando lloré porque uno de ellos hacía tiempo que no estaba tanto con
nosotros y ahora era de nuevo uno más. Aquellos días de charanga, borracheras y
sonrisas te das cuenta de lo que quieres a esos sinvergüenzas.
Ellos son los que mejor me conocen. Saben que me encanta
comer, es algo fuera de lo normal. Puedo parecer un glotón, pero pienso que la
comida es uno de los mayores placeres de la existencia. Puedo decir que me
gusta casi todo, que no hago ascos a nada, que soy feliz en una boda o un
bautizo con tal de hincharme a langostinos y calamares. Y que por supuesto, la
ensaladilla rusa es mi perdición.
Aunque siempre puede ir mejor, me gusta la vida que tengo,
como he dicho antes. La verdad es que nací en perfectas condiciones, en un
lugar maravilloso del mundo, concretamente en uno de los continentes más
desarrollados del planeta, en el mejor país que podía nacer y en la mejor
ciudad que podía nacer. Sí, me gusta mi vida. Me gusta cantar aunque cante como
el culo, me gusta reírme a carcajada limpia, me gusta ver fútbol y hablar,
discutir todo el rato aunque haya gente al lado que salte con frases como “¿Es
que te paga el Madrid o qué?”; me gusta irme de fiesta con mis colegas, me
gusta ir a acontecimientos en los que participen personas a las que aprecio, me
gusta jugar a la Play, me gusta echarme fotos con todo el mundo, me gusta
dormir hasta las tantas de la mañana, me gusta escuchar música mientras hago
cualquier cosa, me gusta montar en bici y sentir el viento en mi cara, me gusta
viajar y conocer mundo, me gusta dibujar a mitad de clase monstruos
ortopédicos, me gusta el frío, el invierno y los días lluviosos (excepto en fin
de semana); me gusta la Navidad, el color rojo, me encantan el Twitter y el
Tuenti, la Liga Fantástica Marca, me gustan las pelis de comedia, me gusta
relajarme en un spa, me gusta actuar, inventar todo lo que se me ocurra… Me
gusta soñar, y que mis sueños se hagan realidad. Me gusta imaginar, estoy todo
el día imaginando. Me gusta improvisar, me chiflan las sorpresas y lo
instantáneo. En definitiva, me gusta como soy. Para muchos, un tío simpático y
divertido que además está encantado de hacer este autorretrato. Porque yo no me
avergüenzo de casi nada. Ni de dormir en la acera con un saco de dormir. Ni de
tirarme al mar con ropa para coger un balón. Ni de ir borracho a misa y cantar
las canciones con el cura. Ni siquiera de decirle a todo el mundo una palabra
que no existe, y que para casi nadie tiene sentido. Se me queda cara de imbécil
al decirla, pero haciéndolo, soy más feliz a cada segundo. Y eso es lo que
importa :)
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